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19 años sin Jorge Julio López

No olvidar es la premisa. Año tras año seguimos insistiendo por su aparición y por la Verdad. Contar la historia de vida y lucha de Jorge Julio López es una tarea necesaria de la que no debemos cansarnos nunca. Porque como nos lo enseñan Madres y Abuelas, mientras haya memoria las y los seguiremos buscando.

 

   Jorge Julio López nació el 25 de noviembre de 1929 en General Villegas; estudió hasta sexto grado y dejó el colegio para ayudar en su casa con las tareas rurales. Luego cumplió el servicio militar obligatorio en Junín de los Andes y, a su vuelta, siguió trabajando en el tambo familiar, en Elordi, un pueblo en las afueras de Villegas.

   En 1956 llegó a La Plata, concretamente a Los Hornos. Comenzó a trabajar como quintero, y unos años después se dedicó a realizar tareas de albañil. Se casó con Irene Savegnago; de esa unión nacieron sus hijos Rubén y Gustavo.

   En su trabajo como albañil participó de la edificación de la Escuela Primaria Nº 50 de Los Hornos y de la refacción de la antigua estancia “La Armonía”, en Arana, lo que le permitiría luego aportar a la identificación de los lugares que funcionaron como centros clandestinos de detención.

   En el año 1973 Jorge Julio López se acercó a la militancia barrial. Aportaba desde sus habilidades como albañil, haciendo veredas, reparaciones, arreglos en el barrio.

   El 27 de octubre de 1976, Jorge Julio López fue secuestrado, llevado a Arana y torturado. Allí presenció el fusilamiento de muchos de sus compañeros de militancia. Luego fue trasladado a la Comisaría 5ª de La Plata y, a fines de diciembre de 1976, a la Comisaría 8ª también de La Plata. El 4 de abril de 1977, tras atravesar más de cinco meses en la condición de detenido-desaparecido, fue trasladado a la Unidad Penitenciaria Nº 9, donde fue “blanqueado” y puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional hasta el 25 de junio de 1979.

   Luego de ello, López sufrió el destino de muchos sobrevivientes: el silencio, producto del terror, y a posteriori la impunidad, y la convivencia cotidiana con los torturadores y asesinos que cruzaba en el barrio y en la ciudad.

   El 7 de septiembre de 1999, cuando la lucha de los organismos de derechos humanos permitió la apertura de los Juicios por la Verdad, declaró por primera vez. Ese día, su testimonio, enriquecido por las averiguaciones que solitariamente realizó luego de su liberación, generó una inspección ocular en la zona de Arana que constituyó un aporte fundamental en la reconstrucción de los lugares que funcionaron en La Plata como centros clandestinos de detención.

   Poco tiempo después de su declaración, a pesar de las leyes de impunidad vigentes, el camarista Leopoldo Schiffrin solicitó a la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata que se citara a Miguel Osvaldo Etchecolatz a declaración indagatoria sobre los nuevos casos conocidos en el Juicio por la Verdad, que no habían sido incluidos en el juzgamiento del año 1985. Entre ellos, el de Jorge Julio López. La causa tomó nuevo impulso a partir de la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida. Allí López volvió a declarar, el 16 y el 30 de noviembre de 2005, y se constituyó como querellante. Poco tiempo después, esa causa se convirtió en la primera en el país en llegar a la instancia de juicio oral.

   El 20 de junio de 2006, en la Municipalidad de La Plata, se inició el juicio oral. Jorge Julio López brindó su testimonio el 28 de junio. Ese día relató lo sucedido con sus compañeros de la Unidad Básica y reivindicó la militancia de esos jóvenes universitarios.

   Luego de ese testimonio, participó en los reconocimientos de los Centros Clandestinos de Detención “Arana, Comisaría 5ª y Comisaría 8ª”. El 18 de septiembre, día en que debía acompañar a las abogadas y los abogados que alegaban en su nombre, desapareció por segunda vez. El impacto de este hecho perdura hasta el presente.

   Mientras por primera vez un Tribunal reconocía que lo sucedido en nuestro país fue un genocidio, en la sentencia dictada el 19 de septiembre de 2006, nuevamente se escuchó la consigna “Aparición con vida” en las calles de la ciudad. A partir de allí, hubo un profundo replanteo de las políticas institucionales que debían acompañar el proceso de enjuiciamiento que se estaba iniciando y que continúa al día de hoy. Pero hubo también enormes resistencias y desaciertos políticos y judiciales que hacen que, tras 19 años de su desaparición, no sepamos qué sucedió con él y quiénes son los responsables.

   La segunda desaparición de Jorge Julio López constituyó un intento de detener el avance de los juicios por delitos de lesa humanidad por parte de quienes durante treinta años permanecieron impunes. Sin embargo, nuestro pueblo reafirmó y reafirma cotidianamente el reclamo de juicio y castigo por el genocidio sufrido, en una lucha por Memoria, Verdad y Justicia que no conoce descanso.

 

Fuente: 90 líneas de La Plata

https://90lineas.com/2024/09/18/jorge-julio-lopez/

 

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